miércoles, 30 de junio de 2010

anexo trabajo final

Anexo 1 : Como marco para la comprensión del film Recursos Humanos se harán unas breves referencias a algunos puntos que son exclusivos de la realidad francesa.

Las 35 horas

Durante el gobierno socialista de Lionel Jospin, el 13/06/1998 se aprobó la ley de Reducción del tiempo de trabajo ( RTT) que preveía el paso de la jornada laboral de 39 horas a 35 horas, anualizadas. El propósito explícito de la ley era disminuir la desocupación distribuyendo entre más personas la cantidad de trabajo. También preveía una disminución de las horas extras, y en las sucesivas modificaciones, una no contabilización de los “tiempos muertos” como tiempo de trabajo. Esta modificación se hacía sin disminución del salario y preveía para su modalidad de aplicación negociaciones que podían entablarse por rama o por empresa. La empresa recibía compensaciones ya que disminuían los aportes por cargas sociales. La ley fue apoyada por las tres centrales principales francesas: la CGT cuya dirección se halla todavía en manos del PC francés, que tiene un muy bajo porcentaje de votos pero domina el aparato sindical con fuerte representación en el sector obrero la CFTD de orientación social cristiana con mayor representación en el empleo público pero también con representación entre los obreros y FO minoritaria y que revindica la independencia de los sindicatos de toda otra estructura. Las dos principales centrales apoyaron sin reservas esta ley, aunque muchas comisiones sindicales de base desconfiaron de las consecuencias de su aplicación. La izquierda radical minoritaria se opuso a la misma considerándola un maquillaje y una puerta más para aplicar con el consenso obrero mayor flexibilidad laboral.

El resultado final de esta ley no fue la creación de los puestos de trabajo previstos sino un aumento de la explotación obrera , a través del rediseño de las metodologías de trabajo que fueron posibles por los ahorros en los costos de aportes, y un fraccionamiento y división de la clase obrera a raíz de los acuerdos por empresa. Por otra parte esto fortaleció el empleo precario y la tercerización., y fortaleciò la tendencia a la relocalización de empresas en países donde los costos de la mano de obra son mucho más bajos y donde la legislación laboral o casi no existe o es precaria.


Trabajo final problemas sociologicos


Consideraciones generales


Los alumnos podrán hacer el trabajo en grupos de no más de tres alumnos, que podrán ser de cualquier comisón de trabajos prácticos y/o teóricos. La única condición para la presentación del mismo es la admisión a la promoción dada por su desempeño en los exámenes parciales ( nota de 7 o más)

El trabajo deberá ser entregado el la primera semana después de las vacaciones de invierno y no se admitirá la entrega fuera del horario y lugar convenido. La fecha y hora definitiva será anunciada en la última clase teórica y publicada en el blog de la cátedra.

En el trabajo debe constar el nombre de los alumnos integrantes, número de legajo y comisión de trabajo práctico y teórico a las que pertenecen, agregando además el nombre del profesor de las mismas.

La entrega no se hará en carpetas, sino con las hojas abrochadas o en un folio de plástico.

La devolución de los trabajos se hará dos semanas después de se entrega. Los alumnos podrán fotocopiar los mismos con las correcciones, ya que los originales deben quedar en poder de la cátedra que los conservará por dos años. Aconsejamos a los alumnos asistir a esta instancia, ya que entre sus derechos está el saber el por qué de su nota.

La recuperación de trabajos finales tendrá lugar una semana después de la devolución de los trabajos finales y consistirá en un examen escrito individual que abarcará cualquiera de las temáticas vistas durante la cursada.


Análisis de la película Recursos Humanos.
Protocolo de observación y parámetros a considerar.

1) En el film los personajes exhib en distintos grados de sometimiento a la ideología dominante. Analice en base a la tipología brindada por Mabel Thwaytes Rey basada en G. Therborn señalando las ambigüedades y contradicciones que según Gramsci caracterizan el sentido común de los sectores subordinados.


Describa esta situación para cada uno de los siguientes personajes


a)Frank

b) El padre

c) la madre

d) la hermana

e ) el cuñado

f) el amigo de juventud que trabaja ahora en la fábrica

g) el soldador amigo del padre que deviene luego su amigo.

h ) obreros en general

i) delegados sindicales


2) Dentro de las relaciones de fuerza que se dirimen dentro de la fábrica, analice a qué nivel se desenvuelven estas luchas y observe hasta qué punto los obreros son conscientes de los límites de su accionar y cuáles son éstos.

3) Analice cómo se logra el consenso para la acción de huelga en términos de los usos de la coerción y el consenso.

4) La fuerza o determinación del habitus se pone de manifiesto en diversas escenas. Ejemplifique y comente.







lunes, 28 de junio de 2010

Recuperatorios comisiones Fernando Alfón y Grisel Adissi

Los alumnos de Fernando Alfón que recuperan el primer parcial de Problemas Sociológicos lo harán en su respectivo teórico, el lunes 5 de julio.
Los alumnos de Grisel Adissi que deban recuperar lo harán el sábado tres de julio. Los alumnos de la comisión cuyo horario es de 11.30 a 13.30 horas, si lo desean podrán hacerlo en la comisión anterior, o sea en la comisión de 9.30 a 11.30. No se cambiará el horario de inicio de la misma, que se mantiene en las 9.30 y como es habitual los alumnos tendrán dos horas para responder las preguntas. Los que se retiren antes lo harán bajo su responsabilidad.

lunes, 7 de junio de 2010

Para los fundamentos metodologicos de economia y sociedad de Max Weber

Para poder acceder a la primera parte de Max Weber, o sea la parte en donde habla de su método y de los tres tipos ideales de acción social, y dado que parece que la fotocopia obrante en fotocopiadora está incompleta, pueden hacer lo siguiente:
1) sacarlo de alguna biblioteca y fotocopiar.
2) En www.libros.google.com.ar abrir y buscar: Economia y sociedad max weber.
Al abrirse lo encontrarán en primer lugar. No se puede imprimir ni copiar ni enviar por mail, solo lectura. Deben leer desde el inicio hasta la página 21.

Las tres formas de dominacion Max Weber

LOS TIPOS DE DOMINACIÓN

I: Las Formas De Legitimidad


§ 1. Debe entenderse por “dominación”, de acuerdo con la definición ya dada (cap.
I,§ 16), la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo determinado para mandatos específicos (o para toda clase de mandatos). No es, por tanto, toda especie de probabilidad de ejercer “poder” o “influjo” sobre otros hombres. En el caso concreto esta dominación (“autoridad”), en el sentido indicado, puede descansar en los más diversos motivos de sumisión: desde la habituación inconsciente hasta lo que son consideraciones puramente racionales con arreglo a fines. Un determinado mínimo de voluntad de obediencia, o sea de interés (externo o interno) en obedecer, es esencial en toda relación auténtica de autoridad.
No toda dominación se sirve del medio económico. Y todavía menos tiene toda
dominación fines económicos. Pero toda dominación sobre una pluralidad de hombres requiere de un modo normal (no absolutamente siempre) un cuadro administrativo (ver cap. I § 12); es decir, la probabilidad, en la que se puede confiar, de que se dará una actividad, dirigida a la ejecución de sus ordenaciones generales y mandatos concretos, por parte de un grupo de hombres cuya obediencia se espera. Este cuadro administrativo puede estar ligado a la obediencia de su señor (o señores) por la costumbre, de un modo puramente afectivo, por intereses materiales o por motivos ideales (con arreglo a valores).
La naturaleza de estos motivos determina en gran medida el tipo de dominación. Motivos puramente materiales y racionales con arreglo a fines como vínculo entre el imperante y su cuadro implican aquí, como en todas partes, una relación relativamente frágil. Por regla general se le añaden otros motivos: afectivos o racionales con arreglo a valores. En casos fuera de lo normal pueden éstos ser los decisivos. En lo cotidiano domina la costumbre y con ella intereses materiales, utilitarios, tanto en ésta como en cualquiera otra relación. Pero la costumbre y la situación de intereses, no menos que los motivos puramente
afectivos y de valor (racionales con arreglo a valores), no pueden representar los
fundamentos en que la dominación confía. Normalmente se les añade otro factor: la creencia en la legitimidad.
De acuerdo con la experiencia ninguna dominación se contenta voluntariamente
con tener como probabilidades de su persistencia motivos puramente materiales,
afectivos o racionales con arreglo a valores. Antes bien, todas procuran despertar y fomentar la creencia en su “legitimidad”. Según sea la clase de legitimidad pretendida es fundamentalmente diferente tanto el tipo de la obediencia, como el del cuadro administrativo destinado a garantizarla, como el carácter que toma el ejercicio de la dominación. Y también sus efectos. Por eso, parece adecuado distinguir las clases de dominación según sus pretensiones típicas de legitimidad. Para ello es conveniente partir de relaciones modernas y conocidas.
1. Tan sólo los resultados que se obtengan pueden justificar que se haya tomado este punto de partida para la clasificación y no otro. No puede ser en esto un inconveniente decisivo el que por ahora se pospongan para ser añadidas otras características distintivas típicas. La “legitimidad” de una dominación tiene una importancia que no es puramente “ideal” -aunque no sea más que por el hecho de que mantiene relaciones muy determinadas con la legitimidad de la “propiedad”.
2. No toda “pretensión” convencional o jurídicamente garantizada debe llamarse
“relación de dominación”. Pues de esta suerte podría decirse que el trabajador en el ámbito de la pretensión de su salario es “señor” del patrono, ya que éste a demanda del ejecutor judicial, está a su disposición. En verdad, es formalmente sólo una parte “acreedora” a la realización de ciertas prestaciones en un determinado cambio de servicios. Sin embargo, el concepto de una relación de dominación no excluye naturalmente el que haya podido surgir por un contrato formalmente libre: así en la dominación del patrono sobre el obrero traducida en las instrucciones y ordenanzas de su trabajo o en la dominación del señor sobre el vasallo que ha contraído libremente el pacto feudal. El que la obediencia por disciplina militar sea formalmente “obligada” mientras la que impone la disciplina de taller es formalmente “voluntaria”, no altera para nada el hecho de que la disciplina de taller implica también sumisión a una autoridad (dominación). También la posición del funcionario se adquiere por contrato y es denunciable, y la relación misma de “súbdito” puede ser aceptada y (con ciertas limitaciones) disuelta voluntariamente. La absoluta carencia de una relación voluntaria sólo se da en los esclavos. Tampoco, por otra parte, debe llamarse “dominación” a un poder “económico” determinado por una situación de monopolio; es decir, en este caso, por la posibilidad de “dictar” a la otra parte las condiciones del negocio; su naturaleza es idéntica a la de toda otra “influencia” condicionada por cualquiera otra superioridad:
erótica, deportiva, dialéctica, etc. Cuando un gran banco se encuentra en situación de forzar a otros bancos a aceptar un cartel de condiciones, esto no puede llamarse, sin más, “dominación”, mientras no surja una relación de obediencia inmediata: o sea, que las disposiciones de la dirección de aquel banco tengan la pretensión y la probabilidad de ser respetadas puramente en cuanto tales, y sean controladas en su ejecución. Naturalmente, aquí como en todo la transición es fluida: entre la simple responsabilidad por deudas y la esclavitud por deudas existen toda suerte de gradaciones intermedias. Y la posición de un “salón” puede llegar hasta los límites de una situación de poder autoritario, sin ser por eso necesariamente “dominación”. Con frecuencia no es posible en la realidad una separación rigurosa, pero por eso mismo es más imperiosa la necesidad de conceptos claros.
3. La “legitimidad” de una dominación debe considerarse sólo como una
probabilidad, la de ser tratada prácticamente como tal y mantenida en una proporción importante. Ni con mucho ocurre que la obediencia a una dominación esté orientada primariamente (ni siquiera siempre) por la creencia en su legitimidad. La adhesión puede fingirse por individuos y grupos enteros por razones de oportunidad, practicarse efectivamente por causa de intereses materiales propios, o aceptarse como algo irremediable en virtud de debilidades individuales y de desvalimiento. Lo cual no es decisivo para la clasificación de una dominación. Más bien, su propia pretensión de legitimidad, por su índole la hace “válida” en grado relevante, consolida su existencia y codetermina la naturaleza del medio de dominación. Es más, una dominación puede ser tan absoluta -un caso frecuente en la práctica- por razón de una comunidad ocasional de intereses entre el soberano y su cuadro (guardias personales, pretorianos, guardias “rojos” o “blancos”) frente a los dominados, y encontrarse de tal modo asegurada por la impotencia militar de éstos, que desdeñe toda pretensión de “legitimidad”. Sin embargo, aun en este caso, la clase de relación de la legitimidad entre el soberano y su cuadro administrativo es muy distinta según sea la clase del fundamento de la autoridad que
entre ellos exista, siendo decisiva en gran medida para la estructura de la dominación,
como se mostrará más adelante.
4. “Obediencia” significa que la acción del que obedece transcurre como si el
contenido del mandato se hubiera convertido, por sí mismo, en máxima de su conducta; y eso únicamente en méritos de la relación formal de obediencia, sin tener en cuenta la propia opinión sobre el valor o desvalor del mandato como tal.
5. Desde un punto de vista puramente psicológico la cadena causal puede
mostrarse diferente, puede ser, especialmente, el “inspirar” o la “endopatía”. Esta
distinción, sin embargo, no es utilizable en la construcción de los tipos de dominación.
6. El ámbito de la influencia autoritaria de las relaciones sociales y de los
fenómenos culturales es mucho mayor de lo que a primera vista parece. Valga como ejemplo la suerte de dominación que se ejerce en la escuela, mediante la cual se imponen las formas de lenguaje oral y escrito que valen como ortodoxas. Los dialectos que funcionan como lenguajes de cancillería de una asociación política autocéfala, es decir, de sus señores, se convierten en su forma de lenguaje y escritura ortodoxa y han determinado las separaciones “nacionales” (por ejemplo, Holanda y Alemania). La autoridad de los padres y de la escuela llevan su influencia mucho más allá de aquellos bienes culturales de carácter (aparentemente) formal, pues conforma a la juventud y de esa manera a los hombres.
7. El que el dirigente y el cuadro administrativo de una asociación aparezcan
según la forma como “servidores” de los dominados, nada demuestra respecto del carácter de “dominación”. Más tarde se hablará particularmente de las situaciones de hecho de la llamada “democracia”. Hay, empero, que atribuirle en caso todos los casos imaginables un mínimo de poder decisivo de mando, y en consecuencia de “dominación”.

§ 2. Existen tres tipos puros de dominación legítima. El fundamento primario de su
legitimidad puede ser:

1. De carácter racional: que descansa en la creencia en la legalidad de ordenaciones estatuidas y de los derechos de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad (autoridad legal).
2. De carácter tradicional: que descansa en la creencia cotidiana en la santidad de las tradiciones que rigieron desde lejanos tiempos y en la legitimidad de los señalados por
esa tradición para ejercer la autoridad (autoridad tradicional).
3. De carácter carismático: que descansa en la entrega extracotidiana a la
santidad, heroísmo o ejemplaridad de una persona y a las ordenaciones por ella creadas
o reveladas (llamada) (autoridad carismática).
En el caso de la autoridad legal se obedecen las ordenaciones impersonales y
objetivas legalmente estatuidas y las personas por ellas designadas, en méritos éstas de
la legalidad formal de sus disposiciones dentro del círculo de su competencia. En el caso de la autoridad tradicional se obedece a la persona del señor llamado por la tradición y vinculado por ella (en su ámbito) por motivos de piedad (pietas), en el círculo de lo que es consuetudinario. En el caso de la autoridad carismática se obedece al caudillo carismáticamente calificado por razones de confianza personal en la revelación, heroicidad o ejemplaridad, dentro del círculo en que la fe en su carisma tiene validez.
1. La utilidad de esta división sólo puede mostrarla el rendimiento sistemático que
con ella se busca. El concepto de “carisma” (gracia) se ha tomado de la terminología del cristianismo primitivo. Con respecto a la hierocracia cristiana Rudolf Sohm ha sido el primero que en su Kirchenrecht (derecho eclesiástico) empleó el concepto, aunque no la terminología; otros (por ejemplo, Hall, Enthusiasmus und Bussgewalt, “Entusiasmo y poder expiatorio”) destacaron ciertas consecuencias importantes.
2. El que ninguno de los tres tipos ideales -que van a estudiarse en lo que sigue-
acostumbre a darse “puro” en la realidad histórica, no debe impedir aquí, como en parte alguna, la fijación conceptual en la forma más pura posible de su construcción. Más tarde habrá de considerarse (§§11ss.) la transformación del carisma puro al ser absorbido por lo cotidiano, y de esa manera se hará mayor la conexión con las formas empíricas de dominación. Pero aun entonces tiene validez para todo fenómeno empírico e histórico de dominación, que nunca constituye “un libro abierto” en donde todo se declare. Y la tipología sociológica ofrece al trabajo histórico concreto por lo menos la ventaja, con frecuencia nada despreciable, de poder decir en el caso particular de una forma de dominación lo que en ella hay de “carismático”, de “carisma hereditario”, de “carisma institucional”, de “patriarcal” (§7), de “burocrático” (§4). de “estamental”, etc., o bien en lo que se aproxima a uno de estos tipos; y asimismo la ventaja de trabajar con conceptos pasablemente unívocos. Pero con todo, estamos muy lejos de creer que la realidad histórica total se deje “apresar” en el esquema de conceptos que vamos a desarrollar.